28 Ene 2017

Mintiéndome a mi mismo. Soy sexólico.

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Estoy en SA sobrio desde hace 7 años, hoy soy un sexólico agradecido.  Por SA, vivo una vida que vale la pena vivirla, las herramientas me ayudan a  que esto sea así, y me da la capacidad de ayudar a otros a vivir una vida que merece la pena vivirla, gracias al trabajo de los Doce Pasos . Pero no siempre fue así; hice mucha resistencia al principio.  Por eso decidí escribir algunas cosas  acerca de mi resistencia a trabajar este programa al comienzo de mi recuperación, en este caso mi experiencia puede beneficiar a otros.

Estos son algunos ejemplos de cómo me mentía a mí mismo, aún debo tener cuidado, si noto que voy directo a algunas de estas mentiras, trato de conectar con Dios y con otros, porque si continúa, esto me lleva a un desastre.

  1. La recuperación es aburrida.  La adicción es gratificación instantánea. La Recuperación es tomarlo con calma, lentamente, y serenidad. Por mucho tiempo para mí la recuperación fue aburrida. Ahora veo que no es aburrida porque vivo una vida que vale la pena, desde que trabajo los pasos con un padrino, ayudando a otros a trabajarlos, puedo vivir una vida  con serenidad no importa que esté pasando externamente. 
  1. La recuperación es muy difícil. Pero la adicción también era difícil. Me tomaba mucho tiempo y energía consumir. Mi mente estaba constantemente enfocada en cierto lugar para consumir, o en donde hacer click en las imágenes, tratando de encontrar la imagen “perfecta”, la que siempre me eludía. Es difícil ir por el caos e inseguridad. 
  1.  Solo necesito recordar lo malo que era. Al principio pensaba que si solo recordaba lo malo que me sentí cuando consumía, esto me haría parar. Pero cuando la tentación aparece, se me olvidan los sentimientos y voy directo a consumir, el libro azul habla de nuestras lagunas mentales y como uno no puede recordar el sufrimiento o humillación de hace una semana o un mes. (AA 24) 
  1. Puedo manejarlo; no es tan malo. Pensé que podría encontrar alguna manera de dejar mi adicción. No necesito ayuda de otros. Pero esa forma de pensar casi me lleva al suicidio – hasta que escuché en mi cabeza las palabras que decimos la final de cada reunión: “funciona si lo trabajas”. Fue entonces cuando supe que no lo estaba trabajando. Este fue el primer paso para ser honesto conmigo mismo.
  1. Le puedo ganar a esta adicción. Tuve la capacidad de dejar de fumar, beber y usar drogas. Pude perder peso y empezar a hacer ejercicio. Pero no importa que tanto esfuerzo hice, no pude aplicar la misma fuerza de voluntad a mi adicción al sexo. Tuve que admitir al fin que era impotente ante la lujuria.
  1. Una reunión a la semana es suficiente. Yo pensaba que asistiendo a una sola reunión a la semana y viviendo  la vida como antes sería suficiente. Pero supe que tengo una adicción de tiempo completo y por lo tanto debo tener una recuperación de tiempo completo, yendo a muchas reuniones, estando en contacto con otros, y trabajando los pasos. 
  1.  Puedo confiar en mi fuerza de voluntad. Yo pensaba “Si tuviera la suficiente fuerza de voluntad”, o “trataré con más fuerza la próxima vez”. El problema fue que siempre dije esto después de consumir. El libro grande habla de perder el poder de escoger, (AA 24). No tengo el poder de elegir con la lujuria. No tengo el poder de controlar o disfrutar la lujuria, la lujuria me controla.
  1. La iglesia puede arreglarlo. Me involucre con la iglesia, creyendo que esto me haría parar, pero siempre regresé cuando la lujuria me golpeó, entonces trataba de practicar con más fuerza mis actividades  religiosas, pero los resultados siempre fueron los mismos.  Yo le pedía a Dios que me quitara la adicción, pero yo no estaba listo para renunciar a ella  (Ver SA 20).
  1. No necesito trabajar los pasos. Por mucho tiempo, no necesité trabajar los pasos con un padrino. Me decía a mí mismo, no necesito los pasos –pero en realidad estaba asustado de trabajar los pasos─. 
  1. Solo necesito estar ocupado. “Si estoy ocupado, no consumiré”. Trate esto muchas veces. Pero era inevitable, cuando me sentía aburrido o tentado a consumir, lo hacía. 
  1. Amo a mi esposa. Pensaba que si amaba a mi esposa, podría salir por mi cuenta. Pensaba que por estar casado yo la amaba. Pero la verdad es que me casé por la influencia de la lujuria. Tomé decisiones basadas en la lujuria no en el amor.  Quería ser visto como que estaba enamorado de mi esposa, mientras tomaba decisiones basadas en mi adicción. Pero yo necesitaba estar sobrio para realmente amar a mi esposa. 
  1. Al fin no estoy haciendo “eso” más. Pensé que al fin yo no era tan malo como lo era antes –pero la verdad era que me odiaba─. Hoy no me odio porque estoy libre de la obsesión  y compulsión, gracias a SA.

Estas son algunas de las mentiras que me decía a mí mismo. Para tratar de estar verdaderamente sobrio, tengo que ser honesto conmigo mismo y admitir que soy un sexólico, tengo que estar 100% comprometido con el programa, tener un padrino y trabajar los pasos con un padrino.

Hoy estoy agradecido por ser un sexólico. La primera vez que oí esto en una reunión, pensé, este está loco. Pero hoy sé que sigo siendo un sexólico loco, con sano juicio restaurado,  un día a la vez.

Anónimo

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